Recuerdo que cuando era una niña, durante el mes de diciembre, me subía en el carro de mi papá a eso de las 7pm y el nos llevaba a la Calle de Belén en San Francisco, yo no podía creer lo que veían mis ojos, la Navidad estaba latente en esa calle, villancicos, gente caminando, sonrisas, decoraciones y el espíritu navideño por todas partes. Es una pena que hoy esa tradición se haya perdido, esa calle ahora tiene más negocios y edficios que casas y asumo que muchos de los residentes originales ya se han mudado, que tristeza.
Hoy salimos a pasear con mi hija y mi sobrina, decidí llevarlas a la Cinta Costera para que vieran las Villas Navideñas y no había casi nada, el año pasado estaban mucho mas nutridas de decoraciones, pero eso no es todo… la ciudad está nula en decoraciones, los bancos han sido muy minimalistas (por decir algo) a la hora de decorar, no tenía yo nada para enseñarle a mis gordas, no es posible que tenga yo que ir a un mall para ver decoraciones bonitas y llamativas, ¿qué nos ha pasado? ¿dónde está la Navidad? ya nos hemos vuelto tan consumistas que nos hemos olvidado del mensaje principal de la Navidad que es compartir, celebrar… la Navidad es para los niños, ellos son quienes más gozan estas fechas y entre lluvias y decoraciones “pobres” no encuentro mucho para enseñarles en estas fechas y poder decirles… miren ese nacimiento, escuchen este villancico.
Otras ciudades se adornan para celebrar estas fiestas, luces, música, sonrisas… y aquí? nada. Debo confesar que no fui al Parque Omar, del cual puedo decir que cuando salgo del trabajo veo que tiene luces, pero no se si valdrá la pena llevar a la niña allá. Después de lo poco que vimos y gracias a Dios, Sarah se durmió y yo me fui al supermercado, donde había más ambiente navideño que en otra parte.
Yo se que la Navidad es mucho más que decoraciones, pero un poquito de cariñito a las fechas no viene nada mal. Ojalá que para la próxima Navidad recuperemos esa tradición de adornar la ciudad para esta época tan bonita.
